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N O V E D A D E S

º¡Capítulo 26!

ºNuevo relato corto: Senderos del destino.


domingo, 11 de noviembre de 2012

Capítulo 8

Lucha interna


No nos dijimos nada más durante el resto del camino; ella, porque no quería volver a revivir, y yo, porque estaba demasiado paralizada para hablar. Toda ciudad tiene su historia. Incluso donde yo vivía, un pueblo tan pequeño que ni siquiera aparece en algunos mapas, tenía su historia. Así que yo ya me suponía que una ciudad tan extraordinaria como Crystalraise tendría alguna, pero me pilló por sorpresa que se tratara de un pasado tan aterrador. ¿Había más secretos que acechaban Crystalraise? ¿Secretos que,  aunque parecen pasar desapercibidos, siguen estando ahí? No estaba segura de querer saberlo.
Avanzábamos rápido por entre las calles, dirigiéndonos al centro de la ciudad.
Las casas eran igual de bonitas que sus propietarios, cada una con un toque que la diferenciaba de las demás. Una tenía el tejado azul liso y otra lo sustituía con una pequeña terraza; aquella tenía la puerta rectangular, mientras la de al lado la tenía ovalada. Incluso se diferenciaban en los pequeños tiestos que tenían en el balcón, en algunos vi flores –aunque no supe denominarlas- pero vi otras plantas -si es que se trataban de plantas-, que no había visto nunca. Supongo que no era de extrañar.
Seguimos avanzando hasta que llegamos a una pequeña plaza cuadrada, aunque no diminuta, donde un grupo de unas cuatro personas nos estaban esperando. Algunos parecían algo molestos por el retraso, pero la mayoría al verme sonrió ampliamente.
Entonces, me acechó el pánico. Siempre me había faltado la diplomacia, y nunca se me  había dado bien entablar relaciones con personas desconocidas. Digamos que solo me relacionaba con personas de confianza, que estaba incómoda a veces cuando tenía que saludar a alguien por la calle, o cuando íbamos a cenar a casa de los amigos de mis padres. No era mi fuerte. Empecé a cuestionarme qué pasaría si algo fuera mal. “¿Y si no les gusto? ¿Y si hago el ridículo? ¿Y si todos empiezan a odiarme?” No paraba de imaginarme posibles situaciones en las que quedaba mal, marginada, o ridiculizada. Tenía miedo de no caerles bien. ¿Por qué sería? Nunca me ha importado realmente lo que piensen los demás de mí, pero esta vez era diferente. Me di cuenta de que sí me importa lo que pensaran ellos de mí. ¿Por qué?, no lo sabía. En esos instantes lo único que podía hacer es basarme en los hechos, nada de reflexionar.
Retrocedí un momento y visualicé a Emily dándome la mano. Parecía que me había ganado su simpatía por cómo soy, no porque se viera obligada a hablar conmigo. ¿Y si todos los habitantes de Crystalraise fueran tan sociables como ella? Había sido realmente fácil hablar con ella, incluso ya la consideraba una amiga. Aunque, después de todo, no pasaría aquí el resto de mi vida, así que puede que no importara si no conseguía hacerme amiga de sus amigos. Le quité importancia a mis miedos y me acerqué a ellos.
Noté la mirada de Emily encima de mí.
-¿Estás preparada? –me preguntó con una sonrisa pícara. Se la devolví.
-Supongo que sí.

Suspiré. “Vamos allá”, me dije.

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